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Las familias se acercaron para tomarse una foto histórica y nutrirse de recuerdos y anécdotas de la obra que se inauguró el 21 de julio de 1929. “Representa la fuerza de todo el distrito de Necochea y hay que ponerlo en valor”, enfatizó la secretaria de Desarrollo Humano y Políticas Sociales, Jimena López.

La celebración por los 90 años del Puente Colgante “Hipólito Yrigoyen” congregó a la comunidad de Necochea y Quequén, que se acercó para revivir la foto histórica del día de la inauguración en 1929, y a su vez rememorar anécdotas y recuerdos de la obra que fue declarada Monumento Histórico Nacional en 2017.

La jornada del domingo fue organizada por la Comisión de Patrimonio municipal, que funciona dentro de la órbita de Planeamiento de la comuna, y a su vez contó con el aporte de otras áreas municipales y entidades intermedias. Entre ellas, se destacan las asociaciones Amigos del Museo, Archivo Histórico de Necochea y Conservación del Parque Miguel Lillo; los colegios de Arquitectos, Técnicos e Ingenieros; la Logia Masónica  “Sol Argentino 160”; agrupaciones a caballo a través de Mario Ezcurdia; la Unión Vecinal de Fomento de Quequén y la Asociación Patrimonio Necochea.

Luego de la entonación del Himno Nacional Argentino, las palabras alusivas estuvieron a cargo de Carlos Palotta (por parte de la Asociación Amigos del Museo y Archivo Histórico de Necochea), y la secretaria de Desarrollo Humano y Políticas Sociales, Jimena López. Asimismo, hubo espacio para algunas anécdotas del vecino Héctor Reynoso, quien vivía casi pegado a donde se emplazó el puente y con su hermano Roque fueron los primeros en pintarlo y los primeros en cruzarlo una vez asfaltado, mientras que a continuación, se abrió el paso para que las familias pudieran caminar por el Colgante, tomar la fotografía y hacer el corte de la torta del 90º aniversario.

En tanto, al momento de su alocución, Jimena López transmitió el saludo del intendente Facundo López, y comenzó agradeciendo “a Amigos del Museo ya que sin ellos nosotros no podríamos sostener el patrimonio cultural histórico de la ciudad, que es fundamental; y a nuestra Comisión de Patrimonio municipal”.

“Cuando se pensó este puente hace más de 90 años se hizo para unir dos localidades que estaban separadas por un río y el puente fue el símbolo de unión y la posibilidad de generar contactos entre una y otra comunidad”, expresó Jimena, para señalar que “los pobladores de aquel momento de Quequén y Necochea pensaban en un desarrollo para la comunidad, en el trabajo y el progreso, y esta obra de ingeniería es el producto de una ciudad que se pensó pujante”.

En tanto, aseveró que “no hay momento del día en que el puente no sea impresionante, cuando amanece, cuando se pone el sol al atardecer o a la noche cuando está iluminado. Es una obra que representa la fuerza de todo el distrito de Necochea y hay que ponerla en valor”.

Por su parte, previamente Carlos Palotta brindó una excelente reseña histórica de la que se destaca a continuación el siguiente fragmento.

“El puente fue pensado por un grupo de gente de Necochea y Quequén que necesitaban una vía de unión entre ambas ciudades, nacientes pero muy pujantes, allá por 1909, y sólo se podía cruzar con balsas por dos sectores. Había un puente en la zona de Las Cascadas pero se había caído. El gobierno provincial se hizo eco del pedido de este grupo y en 1914 sacó una ley y llamó a licitación para la construcción de un puente. Esta zona por esos años estaba despoblada, el puente quedaba en el medio de la nada y de hecho no estaba pensado para este lugar, sino que estaba pensado para hacerlo a continuación de la avenida 58”, narró Palotta al principio.

Finalmente, entre varios pormenores en su relato, contó que “en 1915 a pesar de las intenciones, no empezaron con las obras del puente porque erraron la cota de altura máxima del río y había que hacer reformas, además de algunos conflictos con los ferrocarriles que no querían el puente en este lugar. No hay nada escrito que especifique por qué se eligió este lugar, pero en concreto a partir de 1924 se iniciaron las obras con las bases de fundación y los pórticos. El puente fue encomendado al Ing. Palazzo, que trabajaba en obras públicas de la provincia, por ello hay que decir que el puente fue argentino, y los franceses lo que construyeron fueron los hierros del puente, que fueron traslados en dos barcos de vapor hasta acá, ya que no había esa tecnología en el país en esa época. El río era uno de los más grandes de la provincia y hacer un puente de madera hubiera sido muy grande, por eso se pensó hacerlo de acero”.

Foto portada gentileza de David Luna

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